El sector privado argentino atravesó una fuerte crisis durante los primeros 28 meses de la presidencia de Javier Milei, con un cierre diario promedio de 31 empresas y una caída sostenida del empleo formal. Según un estudio basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la cantidad de firmas activas se desplomó desde más de 512 mil hasta poco menos de 486 mil, lo que implica la desaparición neta de 26.448 empresas.

El impacto se concentró principalmente en pequeñas y medianas empresas (pymes), que representaron casi la totalidad de los cierres, con una reducción del 5,17% en este segmento. Las grandes empresas, en cambio, tuvieron una caída mucho menor, con solo 66 firmas menos, lo que equivale a un 0,25% del total de bajas. Esta dinámica evidenció cómo la crisis afectó de manera desproporcionada a los actores más vulnerables del entramado productivo nacional.

Por sectores, el comercio fue el rubro más castigado, con la baja de 6.836 empresas, seguido por transporte y almacenamiento, que perdió 6.473 firmas, y los servicios inmobiliarios con 3.796 bajas. La industria manufacturera también sufrió un fuerte retroceso con la desaparición de 3.393 empresas. En términos relativos, transporte y almacenamiento lideró la contracción con una caída porcentual del 16,4% en compañías activas, mientras que servicios inmobiliarios y construcción registraron caídas del 12,8% y 9,5%, respectivamente.

El deterioro económico se reflejó en el mercado laboral formal, que perdió más de 339 mil puestos registrados con aportes a la seguridad social, una baja del 3,45% en el empleo formal. El promedio diario señala la pérdida de aproximadamente 400 trabajadores con registros laborales por día desde la asunción de Javier Milei, un dato que alerta sobre el impacto en la calidad y cantidad de oportunidades laborales en el país.

Este contexto marca un retroceso significativo en el tejido productivo nacional, donde la reducción de empresas y empleos formales está estrechamente vinculada a la vulnerabilidad de las pymes. Sin un cambio en estas tendencias, el panorama para el desarrollo económico y la estabilidad laboral se mantiene en un escenario complejo.