El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al Gobierno avanzar en una reforma tributaria integral destinada a mejorar la recaudación fiscal en medio de la caída del consumo y la ralentización económica. La propuesta implica que más trabajadores formales comiencen a pagar el impuesto a las ganancias y una actualización significativa del monotributo para autónomos y trabajadores informales.

Actualmente, solo un porcentaje muy reducido de empleados en relación de dependencia tributa ganancias, y el FMI planteó que esa cifra debería aumentar para alcanzar aproximadamente una quinta parte de los trabajadores registrados. Asimismo, propuso “alinear” el monotributo con el régimen general del impuesto a las ganancias, lo cual supondría una suba considerable para quienes pagan este tributo, especialmente emprendedores y cuentapropistas que han crecido en número en los últimos años.

Esta recomendación contrasta con la política económica actual, impulsada por Javier Milei, que hasta ahora se enfocó en reduc ir algunos impuestos selectivamente, como el impuesto a los bienes personales. La reforma sugerida por el FMI busca aumentar la recaudación en un porcentaje notable del Producto Interno Bruto (PIB), aplicando medidas que afectarían a sectores que hasta ahora estuvieron eximidos o con alícuotas bajas.

En ese contexto, cabe recordar que el propio Presidente reimpuso el cobro del impuesto a las ganancias en su cuarta categoría, algo que había prometido eliminar durante su campaña electoral. Esta medida ya generó un impacto directo en los trabajadores en relación de dependencia.

Por otro lado, la actualización del monotributo conllevaría un impacto fiscal importante que, según el FMI, debería permitir una mayor equidad en el sistema tributario. El Gobierno había considerado una reforma similar el año anterior, pero finalmente decidió postergarla y mantener el esquema vigente.

Estas recomendaciones se difundieron tras la última revisión del acuerdo vigente entre Argentina y el FMI, que permitió un reciente desembolso de 1.000 millones de dólares, y vienen en un momento en que el oficialismo anunció la reducción de retenciones sobre las exportaciones agrícolas, una medida que busca estimular al sector exportador pero que implica menos ingresos fiscales.