Un análisis reciente de la Fundación Pensar, el centro de estudios del PRO, revela un panorama económico dividido que beneficia principalmente a sectores vinculados a capital intensivo y exportaciones, mientras que la industria, construcción y comercio minorista enfrentan serias dificultades. El informe pone en cuestión el relato oficial que habla de un crecimiento generalizado y propone una agenda para atender a los sectores más perjudicados.

Los datos oficiales del INDEC y una encuesta de la consultora Casa Tres que sustentan el documento muestran que sectores como energía, minería, agricultura y finanzas lograron crecimientos destacados en 2025. Por ejemplo, el sector financiero aumentó significativamente, y los complejos petrolero-petroquímico junto con la minería incrementaron sus exportaciones, reflejando una fuerte exportación de recursos naturales y commodities.

Sin embargo, el informe advierte que este avance convive con una situación negativa para industrias intensivas en empleo y orientadas al mercado interno. La manufactura apenas creció, mientras perdieron más de 70.000 puestos de trabajo formales entre 2023 y comienzos de 2026, con una caída abrupta en el empleo durante el último año. La construcción también mostró retroceso considerable, relacionado directamente con la paralización de la obra pública.

Además, el comercio minorista registró ventas en descenso en los primeros meses de 2026, reflejando un consumo interno debilitado. Desde la Fundación Pensar enfatizaron que estas áreas—conformadas principalmente por pymes, sectores que emplean mano de obra intensiva y mercados populares—no están siendo beneficiadas por el modelo económico actual, que favorece a los sectores exportadores y financieros.

En respuesta, la propuesta del PRO se orienta a reactivar el gasto en obra pública para dinamizar la construcción y, a su vez, impulsar a la industria y otros sectores vinculados al empleo formal. Este reclamo ha sido reiterado con frecuencia por Mauricio Macri y la dirigencia del partido como una herramienta para equilibrar el crecimiento y evitar una mayor concentración de beneficios en pocos sectores.

El documento, elaborado bajo la conducción de María Eugenia Vidal, indica que el modelo económico de Milei genera ganadores y perdedores, algo propio de toda transformación, pero cuestiona si esos avances serán capaces de extenderse hacia el conjunto de la economía. Esta interrogante subyace como eje en el diagnóstico y motiva la necesidad de una intervención estatal activa para apoyar a las actividades y trabajadores más afectados.

Así, el PRO despliega una crítica fundamentada en estadísticas oficiales y estudios propios que contrastan con la narrativa oficial, marcando un énfasis claro en los efectos diferenciados del modelo económico vigente y la urgencia de reactivar sectores estratégicos para mantener la cohesión social y económica.