Durante marzo de 2026, el empleo registrado en Argentina mostró una caída significativa, con un impacto mayor en el sector privado, especialmente en la construcción y la industria. Esta tendencia refleja las dificultades que enfrenta el mercado laboral ante una desaceleración económica que afecta a diversos segmentos productivos.

El análisis del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires destacó que, además de la reducción en los puestos de trabajo formales, el salario mínimo perdió cerca del 40% de su poder adquisitivo en comparación con años anteriores. Esta pérdida se atribuye principalmente al aumento de la inflación acumulada, que erosiona la capacidad de consumo de los trabajadores con ingresos más bajos.

Los ingresos reales se mantienen por debajo de los niveles previos al aumento inflacionario de años recientes, lo que impacta con mayor dureza en los sectores de menores recursos, que destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir gastos esenciales como alimentos y servicios.

Según el informe, aunque algunos indicadores económicos reflejan señales de estabilización, la recuperación tanto del empleo formal como del poder adquisitivo sigue siendo un desafío crítico para la economía nacional. La combinación de menor generación de puestos de trabajo y pérdida de capacidad de compra limita la demanda y puede ralentizar la recuperación económica general.