Una vivienda prefabricada comprada en una plataforma china llegó a Córdoba y se instaló en apenas una hora, generando sorpresa por la rapidez del montaje y la accesibilidad del modelo. La estructura viajó desarmada en un contenedor marítimo y, una vez en el terreno familiar, un equipo técnico acompañó su armado inmediato con ayuda de una grúa y paneles metálicos articulados.

La casa cuenta con 35 metros cuadrados y está distribuida en dos habitaciones, un baño y un espacio integrado de cocina y comedor. Construida con paneles de acero galvanizado y materiales termoaislantes, la estructura fue diseñada para un ensamblaje veloz mediante un sistema modular de encastre. Además, la vivienda llegó con las aberturas instaladas y las preinstalaciones internas para agua y electricidad listas para conectar.

El costo aproximado de la compra fue de 10.000 dólares. Sin embargo, los dueños aclararon que, aunque el armado físico fue muy rápido, la casa aún necesita trabajos adicionales para ser habitable. Entre ellos se incluyen la fijación definitiva sobre una base de hormigón, la conexión formal a las redes de servicios públicos y la obtención de las habilitaciones municipales correspondientes.

Esta experiencia abrió un debate en la comunidad local acerca del marco regulatorio para este tipo de viviendas prefabricadas importadas, ya que dichos inmuebles no están contemplados fácilmente en las normativas actuales y su rápida instalación presenta nuevos desafíos para la fiscalización y los procesos administrativos.