La línea aérea Flybondi se encuentra en un momento crítico tras la salida de varios ejecutivos de alto perfil en el último mes, entre ellos su directora general. Estas renuncias se suman a una estrategia de silencio comunicacional que ha generado preocupación sobre la viabilidad de la empresa.

Una fuente interna confirmó el cierre del área de prensa, lo que implica que la compañía no mantiene contacto con medios ni responde a consultas externas. Esta situación coincide con la renuncia de la gerente de Asuntos Corporativos y Comunicación Externa, y la salida del director comercial. La actual presidenta de Flybondi dejó el cargo de CEO recientemente, aunque conserva un rol relevante en el holding financiero al que pertenece la aerolínea.

Desde un punto de vista estratégico, la decisión de cesar toda comunicación pública se interpreta como una señal de problemas estructurales graves. La falta de transparencia ha coincidido con una ola de reclamos de pasajeros, incluyendo cientos de vuelos demorados en pocas semanas, lo que agrava la percepción de la crisis.

En el ámbito judicial, la situación es aún más delicada. Un conocido hotel de cuatro estrellas presentó un pedido de quiebra contra Flybondi por deudas relacionadas con servicios de alojamiento y uso de espacios para las tripulaciones, por un monto acumulado significativo. Aunque el juez rechazó inicialmente la solicitud por errores formales en la documentación, el caso sigue abierto tras la falta de respuesta de la aerolínea a las intimaciones previas.

Además, la empresa enfrenta un juicio ejecutivo impulsado por una importante empresa de transporte terrestre que reclama una deuda millonaria acumulada. En este proceso, el juez dictó un embargo preventivo sobre las cuentas bancarias de la compañía low cost, lo cual profundiza la crisis financiera.

Estos frentes judiciales se suman al impacto operacional y la falta de liderazgo reciente, consolidando un panorama complejo para Flybondi en un sector altamente competitivo y regulado.