El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció los avances fiscales realizados en Argentina y destacó la desaceleración de la inflación como un logro relevante, aunque advirtió que el progreso alcanzado es insuficiente para lograr la estabilidad económica a largo plazo.

Tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo crediticio por 20.000 millones de dólares, el organismo sostuvo que el éxito del plan dependerá de la implementación de reformas profundas, especialmente en el sistema tributario y previsional, y de una mayor liberalización del control cambiario conocido como “cepo”.

El informe técnico valora que el ajuste fiscal inicial fue “excepcionalmente grande” comparado con otros países, ya que permitió recuperar la confianza perdida tras años de crisis recurrentes. También resaltó que la inflación bajó con mayor rapidez que en episodios previos, gracias a una política combinada que contempla corrección de precios relativos, eliminación de controles, apertura comercial y financiera, y un manejo riguroso del gasto público.

Además, el FMI remarcó la importancia de que el Gobierno haya respetado los contratos y compromisos de deuda, así como el impulso al blanqueo de capitales lanzado en 2024 para fomentar la repatriación de activos, medidas vistas como señales de previsibilidad institucional que podrían atraer inversión extranjera.

En sus previsiones macroeconómicas para el corto plazo, el organismo estima un crecimiento del Producto Interno Bruto del 3,5% para 2026, una inflación anual rondando el 25%, desempleo cercano al 7,2% y un superávit fiscal primario del 1,4% del PBI, cifras compatibles con un proceso de estabilización aún sin un ciclo sostenido.

Sin embargo, el FMI advirtió sobre tres desafíos centrales que ponen en riesgo la sostenibilidad del modelo económico: la acumulación insuficiente de reservas internacionales, la incoherencia en la política cambiaria y la demora en avanzar con reformas estructurales clave.

En particular, el organismo insistió en la necesidad de flexibilizar el cepo cambiario para facilitar la circulación de divisas, así como de afrontar cambios en la estructura tributaria y en el sistema previsional que permitan reducir desequilibrios y potenciar la inversión.