El Gobierno presentó una propuesta para implementar el primer Súper RIGI, un régimen que extendería beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para inversiones privadas superiores a 1.000 millones de dólares. Esta medida apunta a respaldar un ambicioso proyecto liderado por Meitner Energy, que planea construir un reactor nuclear modular de 300 megavatios en el predio de Atucha, provincia de Buenos Aires.

La iniciativa representa la mayor inversión privada en el sector nuclear argentino, con un monto estimado de 1.200 millones de dólares. La empresa extranjera busca instalar el primer reactor nuclear comercial financiado en su totalidad con capital privado, un hecho sin precedentes en el país. Durante el desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación, se prevé la creación directa de aproximadamente 2.000 empleos, lo que impulsaría notablemente la dinamización del sector.

Este proyecto no solo implica un salto cuantitativo en inversión, sino que también marca un cambio de paradigma en la política nuclear nacional. Según el vocero presidencial, el nuevo régimen busca modernizar el sector mediante la incorporación de criterios económicos y comerciales, dejando atrás décadas en las que la actividad nuclear dependió mayoritariamente del sector público, con proyectos considerados poco viables desde la perspectiva financiera.

En el plano histórico, solo tres gobiernos argentinos han impulsado la construcción de centrales nucleares: durante los mandatos de Perón, Onganía y Kirchner. El avance actual con Meitner Energy significaría la cuarta central y la primera en ser desarrollada enteramente con capital privado, lo que el Ejecutivo interpreta como un paso hacia una mayor seguridad energética sin costo fiscal directo.

El régimen Súper RIGI se presenta, además, como una herramienta indispensable para atraer inversiones de alto impacto, combinando beneficios impositivos, facilidades aduaneras y condiciones cambiarias favorables. Se espera que el Congreso analice y dé su aprobación a esta normativa para habilitar formalmente el proyecto.

Por último, el Gobierno sostiene que esta nueva doctrina en el sector nuclear implicará un manejo más eficiente y orientado a resultados económicos tangibles, rescatando el capital humano formado en años anteriores pero que no pudo ser explotado plenamente bajo las gestiones públicas tradicionales. La apuesta es que el sector nuclear argentino alcance así un nuevo capítulo de desarrollo, sustentado en la inversión privada y la innovación tecnológica.