IBM mostró en la feria VivaTech de París su innovador sistema de refrigeración en forma de “vela cuántica”, un componente central de su ordenador cuántico más potente, diseñado para lograr la llamada “ventaja cuántica”. Este avance apunta a revolucionar la informática, permitiendo resolver problemas complejos que actualmente son inalcanzables para las computadoras clásicas.
A diferencia de los bits tradicionales que solo pueden ser 0 o 1, los qubits —o bits cuánticos— pueden asumir ambos estados simultáneamente gracias a fenómenos físicos a nivel subatómico. Esta característica ofrece un potencial inmenso para acelerar cálculos que con las supercomputadoras actuales requerirían un tiempo inabordable. Por ejemplo, simular las interacciones moleculares en sustancias como el café, desde su impacto energético hasta su efecto en la salud, sería viable con unos cientos de qubits, algo impensable con la tecnología clásica.
IBM tiene previsto comercializar completamente sus ordenadores cuánticos para 2029, aunque ya ofrece acceso a cerca de veinte máquinas a través de la nube y cuenta con centros de datos operativos en diferentes países. Esta tecnología no buscará reemplazar los procesadores clásicos (CPU) o las unidades de procesamiento gráfico (GPU), sino complementarlos junto a las nuevas unidades de procesamiento cuántico (QPU), cada una encargada de tareas específicas según su fortaleza.
Los sectores que más se beneficiarán con esta tecnología incluyen la industria farmacéutica, la creación de nuevos materiales, la optimización logística a gran escala y la gestión avanzada de redes eléctricas. En este sentido, IBM colabora con compañías eléctricas en Europa para aplicar la informática cuántica en la optimización del suministro eléctrico, mostrando su potencial en la vida real más allá del laboratorio.
La “ventaja cuántica” es un punto estratégico que puede alterar las reglas en diversos ámbitos, entre ellos la ciberseguridad, donde las capacidades de las máquinas cuánticas plantean nuevos desafíos y riesgos para los sistemas tradicionales. Por ahora, algunos gobiernos, como el francés, prefieren impulsar sus propias iniciativas cuánticas en lugar de asociarse con IBM, lo que refleja la relevancia y las tensiones en torno a esta tecnología emergente.