Un alto el fuego entró en vigor en el sur del Líbano después de una escalada de bombardeos que dejaron numerosas víctimas. La tregua, resultado de negociaciones entre mediadores de Estados Unidos y Qatar con respaldo iraní, busca contener uno de los frentes más activos dentro del conflicto en Medio Oriente.

El Ministerio de Salud libanés informó que los ataques israelíes causaron 47 muertos y casi un centenar de heridos, mientras que Hezbollah atribuyó a sus fuerzas la muerte de cuatro soldados israelíes. Este acuerdo establece la suspensión total de hostilidades en todos los frentes, incluyendo el territorio libanés, una demanda clave para Irán durante las conversaciones.

Desde el gobierno israelí indicaron que la continuidad del cese de fuego dependerá del comportamiento de Hezbollah. Un funcionario israelí enfatizó que mientras no haya ataques por parte del grupo chií, no podrán considerar que están en guerra, aunque confirmaron que las tropas permanecerán desplegadas en la zona sur de Líbano mientras persistan amenazas.

Este alto el fuego también influye en las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán, las cuales buscan avanzar en temas como el programa nuclear iraní y el posible levantamiento de sanciones económicas sobre Teherán durante un plazo inicial de 60 días. Aunque Suiza anunció la postergación de una reunión prevista entre ambas potencias, ambas partes mantienen su compromiso para continuar el diálogo en una fecha que aún no fue fijada.

En las horas previas al anuncio, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió que Israel respondería con dureza para hacer «pagar un precio muy alto» a Hezbollah por la muerte de sus soldados, asegurando que las fuerzas israelíes permanecerán en el sur libanés «el tiempo que sea necesario». Además, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, apoyó un enfoque más agresivo para responder al conflicto.