La forestoindustria argentina presenta una contradicción marcada: mientras las exportaciones alcanzan niveles históricos y amplían su presencia internacional, gran parte del sector en Misiones se encuentra en una crisis de rentabilidad que amenaza la continuidad de sus empresas. El dinamismo externo convive con una demanda interna casi inexistente y costos crecientes que reducen márgenes.

El Gobierno nacional celebró un aumento notable en las ventas al exterior, con la forestoindustria ampliando sus mercados a decenas de países y mostrando incrementos significativos en productos como madera aserrada, colofonias y maderas perfiladas. En concreto, países como India, Estados Unidos y Vietnam aumentaron significativamente sus importaciones de productos argentinos durante el último año. Sin embargo, entre los empresarios locales el panorama es mucho menos optimista: aseguran que, para mantener las operaciones, exportan a precios que apenas cubren los costos, lo que dificulta la rentabilidad.

Uno de los principales problemas radica en el mercado interno, que prácticamente ha desaparecido. Sin ventas locales, las empresas se ven forzadas a buscar compradores en el extranjero, muchas veces sin poder trasladar los incrementos de costos a los precios de exportación. Además, el dólar estable, concebido como una medida antiinflacionaria a nivel macroeconómico, ha desalentado la competitividad frente a países vecinos como Brasil, Paraguay y Uruguay, donde el tipo de cambio resulta más favorable para productores y exportadores del sector forestal.

El aumento en los costos energéticos se suma a este cuadro complejo. La combinación de un dólar atrasado y tarifas más elevadas genera un escenario con márgenes cada vez más limitados para los productores y aserraderos, especialmente para las empresas medianas y pequeñas, que no cuentan con economías de escala para absorber esos incrementos.

Los líderes empresariales de Misiones describen esta situación como una “tormenta perfecta”, donde la evolución positiva a nivel externo no se traduce en una mejora económica real para las empresas locales. La expansión exportadora sirve más como un mecanismo de supervivencia que como un signo de salud sectorial. Este fenómeno afecta la sostenibilidad de la forestoindustria y pone en riesgo empleos clave en la región.

Para enfrentar esta situación, los empresarios abogan por políticas que impulsen el mercado interno y ajusten las variables macroeconómicas que hoy limitan la competitividad. Sin un reequilibrio entre las ventas externas y el consumo local, la forestoindustria de Misiones podría prolongar un ciclo de crisis que amenaza sus bases productivas y financieras.