La industria metalúrgica nacional atraviesa una recesión que se profundizó durante mayo, con una caída interanual del 5,1% en su producción y una utilización de la capacidad instalada que se desplomó al 39,8%, la cifra más baja desde el inicio de la pandemia. Esto implica que actualmente seis de cada diez máquinas permanecen inactivas, un nivel de ociosidad comparable únicamente con los momentos más estrictos de la cuarentena en 2020.
Esta reducción no es un retroceso aislado ni temporal. En los primeros cinco meses del año, el sector acumuló una contracción cercana al 6%, extendiéndose a casi todos sus segmentos y reafirmando una tendencia negativa que afecta a la estructura productiva en general.
El impacto alcanza a siete de los ocho subsectores metalúrgicos. La excepción es el rubro de carrocerías, remolques y semirremolques, que registró un leve aumento del 1,9%. Entre los sectores más afectados figuran la fundición, que cayó casi un 9% interanual y acumuló una baja cercana al 14% en seis meses, seguida por maquinaria agrícola, bienes de capital y equipamiento médico, con descensos superiores al 6%.
La fundición ocupa un lugar estratégico dentro del sector, pues es la base para la cadena metalúrgica. Su enfriamiento anticipa dificultades más amplias para la industria, ya que la disminución en este segmento impacta directamente en el resto de la producción metalmecánica.
El fenómeno es de carácter nacional y afecta a las principales regiones productivas. Las provincias con mayor actividad metalúrgica, como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, presentaron retrocesos significativos, eliminando la posibilidad de atribuir esta crisis a una situación regional específica.
Las perspectivas para los próximos meses son poco alentadoras. Un alto porcentaje de empresas del sector no espera cambios en sus niveles de producción, mientras que sólo una minoría prevé alguna mejora. Esta falta de expectativa de recuperación plantea un escenario complicado para la actividad metalúrgica en el corto plazo, que continúa siendo un indicador sensible de la situación económica general.