La industria riojana atraviesa una crisis prolongada marcada por una caída sostenida del consumo interno y una competencia desigual con los productos importados, según advirtió el presidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), Juan Carlos Serrano. El dirigente explicó que, lejos de un cierre masivo inmediato, las empresas enfrentan un deterioro gradual que las obliga a tomar decisiones que a menudo se traducen en cierres parciales o ajustes difíciles.

Serrano sostuvo que el mercado doméstico ya no sostiene a las firmas del sector porque el poder adquisitivo del consumidor cayó significativamente durante el año. Esta desaceleración en la demanda se combina con una presión fiscal intensa que, en muchos casos, se traduce en embargos rápidos por parte del ente recaudador ARCA, afectando directamente la liquidez de las empresas.

El dirigente también denunció que la política de apertura comercial ha otorgado a las importaciones una ventaja competitiva injusta. Las importaciones, especialmente de productos provenientes de China, ingresan al país con menos restricciones que las industrias locales, lo que agrava la crisis del sector. Esta situación se da en un contexto de aumento de costos internos que las empresas no pueden trasladar al consumidor final, mientras la competitividad cambiaria limita la posibilidad de buscar mercados externos.

Además, Serrano cuestionó la estrategia macroeconómica actual, que prioriza el ajuste fiscal sin implementar medidas que incentiven la recuperación del consumo. Señaló que esta dinámica genera un círculo vicioso donde el Estado recauda menos, pero reduce aún más la actividad económica, dificultando cualquier salida para la industria local.

En cuanto al rol del empresariado, el presidente de UNIR aceptó una autocrítica interna sobre la necesidad de mejorar la competitividad desde adentro, invirtiendo estratégicamente a pesar de las adversidades. Comentó que esta reflexión forma parte de los desafíos que enfrentan para sostener sus operaciones y adaptarse al contexto actual.