La fabricación de vehículos en Argentina registró un fuerte retroceso en el primer semestre de 2026, con una caída acumulada del 18,3% respecto al mismo período del año anterior. La reducción se reflejó principalmente en la producción de automóviles, que disminuyó más de un 37%, mientras que los utilitarios apenas sufrieron una baja menor al 3%. Estos números responden tanto a la caída en la demanda externa como a un replanteo en la estrategia productiva de algunas terminales automotrices.
Según informó la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), en junio se produjeron poco más de 37 mil vehículos, un 13,6% menos que en el mismo mes del 2025. El descenso ha sido constante en cinco de los primeros seis meses del año, con contracciones de dos dígitos en términos interanuales que marcaron un semestre con 204.658 unidades fabricadas, frente a 250.478 del año anterior.
El mercado externo, que recibe buena parte de la producción local, también reflejó una disminución: las exportaciones totales cayeron un 2,1% en el semestre, empujadas por la menor demanda principalmente desde Brasil, el principal destino que concentra cerca de dos tercios de los envíos. Paraguay también perdió participación, mientras que Chile y Colombia mostraron incrementos en sus compras de autos argentinos.
Un factor clave en la crisis de producción es la creciente competencia de vehículos chinos, cuya penetración regional se disparó, afectando tanto el consumo interno como la exportación. Las ventas de autos chinos en Argentina aumentaron más de 1500% en el semestre, lo que presiona a las terminales nacionales.
Además, varias terminales comenzaron un proceso de transición para especializarse en la fabricación de pick-ups, lo que ha generado una merma en la producción de vehículos livianos mientras se ajustan a esta nueva estrategia. Esta reestructuración contribuye al deterioro de los números actuales.
En paralelo, la comercialización local también mostró signos negativos: los patentamientos cayeron un 12,8% en junio y lograron una baja del 23,7% en el semestre, evidenciando una demanda interna debilitada que acompaña la caída productiva.