En Necochea, la Asociación Civil El Samaritano enfrenta diariamente una situación social compleja donde el consumo problemático de sustancias es solo una parte de un panorama mayor que incluye desempleo, violencia familiar y enfermedades. Desde su apertura en 2022, la organización atiende no solo a quienes padecen adicciones, sino también a múltiples casos con diversas cargas sociales y personales que dificultan su integración y recuperación.

Actualmente, El Samaritano mantiene un seguimiento más sostenido en alrededor de 30 casos, aunque su alcance es mucho más amplio. La institución no se limita a atender consultas grupales o individuales, sino que también organiza talleres de peluquería, teatro, huerta y finalización educativa a través del programa FINES, que ofrece oportunidades de formación y contención social. Además, brinda apoyo a diario con asistencia alimentaria y escucha activa a decenas de personas que se acercan a sus instalaciones.

El equipo interdisciplinario de la institución está integrado por profesionales como psiquiatras, psicólogas y trabajadores sociales, quienes junto a voluntarios y colaboradores desarrollan estrategias para acompañar tanto a las personas en proceso de recuperación como a sus familias. Entre los proyectos actuales se encuentran la construcción de un invernadero, iniciativas laborales y la creación de un espacio dedicado al boxeo como herramienta de inclusión y contención.

Sin embargo, desde la perspectiva de Bautista Buño, uno de los operadores clave, la herramienta fundamental sigue siendo la escucha. Destaca que muchas veces "detrás del consumo hay cosas que nunca se dijeron", y que el mero hecho de sentarse y poder verbalizar ese dolor es un paso esencial para la recuperación. La creciente exclusión y la multiplicidad de problemáticas hacen que la labor sea cada vez más difícil, pues las crisis sociales se entrelazan y amplían el espectro de necesidades a atender.

El Samaritano continúa expandiendo su trabajo en Necochea, Lobería y San Cayetano, con una comisión renovada y un equipo técnico comprometido que procura ofrecer un espacio seguro para quienes sufren la falta de oportunidades y de contención. Más allá del tratamiento puntual, buscan generar redes de apoyo comunitario que puedan sostener procesos de cambio y ofrecer caminos alternativos a la marginalidad.