El Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró una caída significativa de sus reservas internacionales tras realizar un desembolso de aproximadamente 2.500 millones de dólares para cumplir con vencimientos de deuda bajo títulos denominados bonos Globales. Como consecuencia, el stock de reservas cerró en alrededor de 48.722 millones de dólares, una disminución intradiaria que superó los 800 millones.

Esta reducción se sumó a la baja en la cotización de activos que forman parte de las reservas, como el oro, lo que amplificó el retroceso. El nivel máximo histórico alcanzado en los últimos tiempos, tras la incorporación de créditos respaldados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que lo llevó a casi 49.536 millones, se debilitó tras estos pagos.

El vencimiento total pendiente suma cerca de 4.300 millones de dólares, combinando tanto bonos Globales como títulos locales conocidos como Bonares. Por ello, se anticipa que en las próximas fechas las reservas podrían continuar disminuyendo al afrontar nuevas obligaciones financieras.

En paralelo a estos pagos, el Gobierno formalizó la obtención de préstamos por un total de 3.200 millones de dólares con garantía del BID. Estas líneas crediticias no representan nuevo endeudamiento, sino refinanciaciones que ofrecen mejores condiciones que la emisión directa en mercados internacionales, según explican fuentes oficiales. Estos préstamos fueron gestionados con la participación de bancos internacionales como el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, el Banco Santander con sede en Nueva York, y Deutsche Bank en Londres, con respaldo de garantías multilaterales.

Además, el Banco Central mantuvo una política de compra constante de dólares en el mercado cambiario, acumulando jornadas consecutivas de adquisiciones que ya suman más de 11.400 millones en lo que va del año. Este enfoque confirma la estrategia para sostener liquidez en divisas, pese a las reducciones puntuales provocadas por los pagos de deuda.