Ante un inicio irregular de Brasil en el Mundial, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva hizo una broma sobre el fichaje de Lionel Messi, actual estrella de Argentina, el principal rival futbolístico de Brasil. Tras el empate 1-1 contra Marruecos en el primer partido de la selección brasileña, Lula comentó con humor que estaba pensando en incorporar a Messi para fortalecer al equipo.

Brasil, pentacampeón mundial, mostró ciertas vulnerabilidades que no pasaron desapercibidas, especialmente en comparación con Argentina, que goleó en su estreno con una destacada actuación de Messi. Sin embargo, Lula relativizó el empate con Marruecos, señalando que consideraba a ese rival como el más fuerte del grupo, y recordó que las dudas sobre Brasil suelen ser un antecedente habitual para el éxito del equipo en los mundiales.

El foco del seleccionado brasileño ahora está en el próximo partido contra Haití, con muchas expectativas puestas en Neymar, quien regresó al equipo después de casi tres años ausente por lesiones y altibajos en su rendimiento. Neymar se reincorporó a los entrenamientos luego de la última lesión en la pantorrilla, aunque todavía no se sabe cuándo podrá jugar oficialmente.

El presidente mostró una actitud relajada y optimista, balanceando la crítica tácita sobre el rendimiento con un tono esperanzador para lo que queda del torneo. La propuesta ficticia de «fichar» a un rival emblemático como Messi refleja tanto la presión sobre la selección brasileña como el interés del público en ver una mejora sustancial en su juego.