La ciudad de Neuquén enfrenta una transformación vial importante con la construcción de un viaducto que mejora al doble el ingreso, según las autoridades locales. Esta infraestructura está diseñada para resolver los problemas de congestión en uno de los sectores con mayor tránsito de la provincia y evitar las frecuentes inundaciones que afectan la zona.
El plan contempla un plazo de ejecución aproximado de un año, con un cronograma segmentado por etapas para abrir progresivamente cada tramo de la Gran Avenida y así minimizar el impacto en la circulación diaria de los vecinos. Para ello, se reajustaron los flujos vehiculares con una separación por niveles que permitirá un tránsito más ordenado y seguro.
Esta obra consiste en elevar los dos carriles que conectan Neuquén con Cipolletti, mientras que los carriles externos permanecen a nivel, facilitando la circulación hacia el puente carretero. La eliminación de las antiguas rotondas a nivel facilitará cruces directos y seguros en calles clave como Alderete y Obrero Argentino, mejorando la conectividad vial de la zona.
Además de la reestructuración para vehículos, se proyecta una fuerte integración urbana. En el entorno donde se encuentran los puentes que unen Neuquén y Cipolletti, se planea la creación de una gran plaza peatonal que incluirá veredas ampliadas, nuevo mobiliario urbano y espacios recreativos, pensados para fortalecer el uso ciudadano de este espacio y promover la movilidad sustentable con áreas para ciclistas y peatones.
El viaducto no solo impactará en la fluidez del tránsito, sino que también actuará como una barrera contra las inundaciones históricas que afectan la ciudad, al permitir una mejor gestión hidráulica de la zona. Así, se combina una solución vial con un aporte clave a la infraestructura de protección urbana.