Los precios de los alimentos en Argentina comenzaron a mostrar una moderación en abril, incrementándose por debajo del promedio general de inflación. Este fenómeno representa un alivio para el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en sectores sensibles como la carne y otros productos de la canasta básica alimentaria, cuyos aumentos fueron menores a los de otros rubros. Esta desaceleración en los alimentos genera expectativas positivas para la segunda mitad de mayo, aliviando en parte la presión inflacionaria sobre los sectores más vulnerables.
Sin embargo, esta noticia se contrapone con dos desafíos económicos centrales. Primero, el Banco Central experimenta dificultades para retener las reservas de dólares que ingresan al país. Aunque la liquidación de divisas por parte del sector agropecuario se aceleró, la compra de moneda extranjera por parte de la autoridad monetaria disminuyó notablemente respecto al mes previo. Esto refleja que una proporción creciente de dólares queda en manos del sector privado, debilitando la capacidad del Banco Central para sostener reservas y controlar la cotización del tipo de cambio.
En paralelo, el consumo interno mantiene un comportamiento débil. El rendimiento de cadenas comerciales como Cencosud confirma una caída en las ventas, evidenciando un mercado interno cauteloso. Los consumidores ajustan sus hábitos, optando por marcas propias y limitando gastos no esenciales mientras prefieren realizar compras en tiendas cercanas a sus hogares. Aunque el comercio online y las marcas propias han mitigado en parte la caída del sector supermercados, áreas como el mejoramiento del hogar registran un descenso significativo, producto de una clase media con menor capacidad de gasto y una actividad de construcción aún frágil.
Estos dos factores —la limitada capacidad del Banco Central de acumular dólares y la persistente debilidad en el consumo— plantean un escenario complejo para las autoridades económicas. Mantener la estabilidad monetaria sin sacrificar la reactivación del consumo será una tarea clave para enfrentar las dificultades estructurales y apuntalar una recuperación sostenible en los próximos meses.