La Escuela de Formación Cooperativa Laboral N° 5 de Ingeniero Huergo conmemoró su 23° aniversario con una jornada especial que reunió a estudiantes, docentes y autoridades. Durante la celebración, volvió a plantearse el histórico reclamo por la construcción de un edificio propio, ausente desde la creación de la institución.

Actualmente, la escuela comparte sus instalaciones con la Escuela Especial N° 15, ubicada en la intersección de las calles San Luis y Santos Bellos. Esta convivencia limita el desarrollo curricular y afecta la identidad de la comunidad educativa, según explica Magalí Calvo, directora de la institución. La falta de espacios adecuados impacta en la organización diaria, obligando a adaptar horarios y turnos para evitar la superposición entre ambas escuelas, especialmente en el uso de aulas y el comedor.

La escuela atiende a aproximadamente 75 estudiantes con discapacidad provenientes de Ingeniero Huergo, Mainqué, Cervantes, Godoy y sectores de Villa Regina. Estos alumnos incluyen egresados de escuelas especiales y participantes en trayectorias complementarias vinculadas a las ESRN y los Centros de Educación Media nocturnos (CEM). Además de apoyo pedagógico, disponen de talleres laborales que forman parte esencial de la propuesta educativa.

En la zona, existen otras escuelas laborales en Roca y Allen, pero la de Ingeniero Huergo es la única que funciona como entidad independiente y con un carácter exclusivo, a diferencia de otras modalidades integradas en escuelas especiales. Esta independencia refuerza su rol en la región este del Alto Valle y su importancia para estudiantes de localidades vecinas.

Para atender el crecimiento de las matrículas de ambas escuelas, se reprogramaron los recreos y múltiple turnos para el comedor escolar, que actualmente opera en cuatro grupos distintos. A veces, las clases deben dictarse en espacios no diseñados como aulas, lo que complica la calidad educativa y el acompañamiento especializado, señala la directora.

La identidad institucional es otro punto crucial del reclamo. Magalí Calvo insiste en que tener un edificio propio no solo mejoraría las condiciones edilicias, sino que también permitiría distinguir la escuela laboral de la escuela especial contigua, aportando mayor visibilidad y reconocimiento social a su comunidad.

En el año reciente, el proyecto para construir un edificio propio llegó a licitación, generando expectativas entre docentes, familias y alumnos. Sin embargo, la obra nunca comenzó, lo que causó frustración y descontento en la comunidad. La directora recalcó que pese a esta situación, el reclamo persiste como una demanda histórica y esencial para el bienestar y desarrollo de la escuela.