Para la economía argentina de 2027, los líderes empresariales estiman un escenario de inflación anual cercana al 22,8%, un incremento salarial promedio de 21,4%, y un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 3,2%. Este panorama surge del Indicador Budget Time (IBT 2027), elaborado por LIDE Argentina en conjunto con directores ejecutivos y financieros de importantes firmas durante su último workshop.

El dólar paralelo también figura en la proyección, con un valor aproximado de $2.297 para ese año, reflejando las tensiones cambiarias presentes en el país. Según Rodolfo de Felipe, presidente de LIDE Argentina, estas variables —tipo de cambio, inflación, salarios y crecimiento económico— constituyen los pilares fundamentales para la planificación estratégica de las empresas en un contexto de incertidumbre cronificada.

Especialistas en economía y finanzas presentes en la jornada anticiparon una tendencia hacia una desinflación gradual. Fernando Garabato, socio de Deal Advisory y Financial Services en BDO Argentina, señaló que mientras en 2023 la inflación rondó el 30%, para 2027 se espera que disminuya a cerca del 24%. Paralelamente, se proyecta un dinamismo sostenido en sectores clave como energía, minería, agroindustria y tecnología, considerados motores del crecimiento económico futuro.

El debate también abordó las transformaciones en materia laboral, especialmente en la negociación colectiva y su impacto en las políticas salariales. Daniela Panucci, del estudio Beccar Varela, explicó que la modificación del régimen de negociación colectiva —incluyendo la eliminación de la ultraactividad y un mayor énfasis en negociaciones a nivel sectorial— afecta directamente la planificación de compensaciones corporativas y estrategias de recursos humanos.

En resumen, las previsiones empresariales de cara a 2027 contemplan:

  • Una inflación anual estimada en 22,8%.
  • Un crecimiento económico del 3,2%.
  • Un dólar libre ubicado en torno a $2.297.
  • Aumentos salariales promedio del 21,4%.
  • Mayor relevancia de sectores como energía, minería, agroindustria y tecnología.

Este conjunto de variables servirá como referencia para la definición de presupuestos y estrategias empresariales en un año marcado por elecciones nacionales y un contexto económico aún desafiante.