La empresa petrolera Roch intensificó su decisión de retirarse de tres zonas hidrocarburíferas clave en Tierra del Fuego: Río Cullen, Las Violetas y Angostura. A pesar de que el Gobierno provincial continúa con la suspensión del trámite para la reversión de estas concesiones, la compañía notificó oficialmente el abandono, poniendo en evidencia un fenómeno creciente en varias provincias: el abandono de yacimientos convencionales considerados de baja rentabilidad frente al auge de proyectos más prometedores, como los desarrollos en Vaca Muerta.

Los concesionamientos son operados a través de una unión transitoria de empresas (UTE) que incluye a Petrolera El Trébol, Crown Point Energía, St. Patrick Oil & Gas, Secra y Desarrollos Petroleros y Ganaderos. El pedido inicial de reversión, presentado a fines de 2025, pretendía la devolución de más de la mitad de las áreas asignadas en dos de las tres concesiones. En Río Cullen, solicitaron devolver 210,3 km² de un total de 353,8 km²; en Las Violetas, 536,28 km² sobre 1.210,57 km²; y en Angostura, 228,9 km² de 417,6 km².

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Desde el Ministerio de Energía de Tierra del Fuego aclararon que la reversión de los permisos no es una cuestión automática ni depende exclusivamente de la voluntad de la empresa. Requiere una aprobación explícita por parte del Estado provincial. Esta postura quedó ratificada a través de una resolución oficial firmada por la titular de la cartera, Gabriela Castillo, que además recordó que la UTE mantiene plena responsabilidad sobre las concesiones hasta que se finalice de manera formal el proceso administrativo.

Entre las obligaciones de la empresa permanecen el pago de cánones, el mantenimiento de las áreas y la remediación ambiental de pasivos existentes. El gobierno tierra fueguino también cuestionó la inversión de la empresa y alertó sobre posibles riesgos ambientales derivados de la operación en dichos bloques. Para avanzar en el análisis de la reversión, se exigió la presentación de informes técnicos sobre pasivos ambientales y auditorías de integridad mecánica.

Uno de los puntos de mayor conflicto radica en la responsabilidad de los pozos perforados en etapas anteriores. Roch planteó diferencias acerca de estos pasivos históricos, pero un dictamen legal vinculado al expediente negó esa postura, reafirmando que la UTE debe responder por la totalidad de las superficies concesionadas.

Este giro contrasta con la situación que se observaba meses atrás, cuando Roch buscaba renovar sus concesiones en Tierra del Fuego y el gobierno analizaba esa posibilidad con cautela. La transformación en la estrategia de la empresa se vincula con la reciente obtención de nuevas concesiones convencionales en la provincia de Santa Cruz, consideradas más atractivas en términos productivos.