Las exportaciones brasileñas dirigidas a Estados Unidos mostraron una recuperación en junio de 2026 al aumentar su valor, una señal positiva luego de meses afectados por los aranceles impuestos por la administración estadounidense. Según datos oficiales, las exportaciones crecieron un 3,7%, aunque esta mejora se debe principalmente a una suba en los precios, ya que el volumen enviado disminuyó cerca de un 6,6%.
Este equilibrio en junio se reflejó también en el comercio bilateral, con un superávit muy ajustado para Brasil, equivalente a un millón de dólares, resultado de exportaciones por 3.472 millones y compras estadounidenses por 3.471 millones. Sin embargo, en el acumulado del primer semestre, Brasil mantiene una caída en sus ventas hacia ese mercado, con un déficit comercial que supera los 1.500 millones de dólares.
Mientras tanto, China consolida su posición como el socio más importante de Brasil, presentando un crecimiento robusto en ambos sentidos del comercio. En junio, las exportaciones brasileñas hacia China aumentaron un 24,4%, con un superávit superior a los 4.400 millones de dólares. En el semestre, las cifras ratifican esta tendencia, destacando un incremento significativo en el intercambio comercial total.
La Unión Europea también experimentó una expansión en el comercio con Brasil en junio, impulsada en parte por la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial con Mercosur. Las exportaciones brasileñas crecieron más del 30% respecto al mismo mes del año anterior, aunque las autoridades señalan que aún es temprano para evaluar el impacto total del tratado en el flujo comercial.
Por otro lado, Argentina mostró una tendencia contraria, con una caída marcada en las compras a Brasil durante junio, reflejando una menor demanda que alteró la dinámica comercial entre ambos países. Esta disminución afecta principalmente a las exportaciones brasileñas, mientras las importaciones desde Argentina registraron un incremento.
Estas cifras reflejan un panorama comercial complejo para Brasil, con avances que dependen en gran medida de las tensiones arancelarias y las fluctuaciones en los mercados internacionales. Las recuperaciones puntuales en Estados Unidos y la Unión Europea contrastan con el descenso en volumen enviado y los ajustes en socios regionales como Argentina.