Estados Unidos confirmó un compromiso económico de al menos 300.000 millones de dólares para un plan conjunto de reconstrucción y desarrollo en Irán, como parte de un memorando de entendimiento firmado con Teherán para poner fin a las tensiones bilaterales. Este acuerdo establece las bases para un cese permanente de las hostilidades y el inicio de negociaciones que buscarán consolidar una solución definitiva en un plazo cercano a dos meses.

El texto detalla que esta inversión estará coordinada por Washington y sus socios regionales, aunque los mecanismos específicos para su ejecución se definirán durante las próximas negociaciones. Además del plan económico, ambas naciones se comprometen a detener acciones militares y abstenerse de nuevas amenazas o intervenciones en asuntos internos mutuos, reconociendo la soberanía e integridad territorial de cada país.

Otra medida crucial implica la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio petrolero mundial. Estados Unidos prometió levantar el bloqueo naval y retirar sus fuerzas militares de áreas cercanas a Irán, mientras que Teherán garantizará la libre circulación de buques comerciales por esta vía.

En materia económica, el memorando contempla un levantamiento gradual de sanciones financieras, comerciales y energéticas que afectaban a Irán, junto con la liberación de activos y fondos que permanecían congelados. Como parte de estos avances inmediatos, el Departamento del Tesoro estadounidense otorgó exenciones para facilitar la exportación de petróleo iraní, así como las operaciones relacionadas con banca, seguros y transporte vinculadas a ese comercio.

Respecto al programa nuclear iraní, Irán reafirmó su compromiso de no desarrollar ni adquirir armas nucleares. Las partes acordaron crear un mecanismo conjunto para controlar el material nuclear enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Mientras continúan las negociaciones, Teherán mantendrá su programa nuclear sin cambios, y Estados Unidos se abstendrá de imponer nuevas sanciones o aumentar su presencia militar en la región.