El Ejército de Estados Unidos realizó un ataque aéreo contra diez objetivos militares iraníes localizados cerca del estrecho de Ormuz y en el sur de Irán. La operación fue una respuesta directa al supuesto ataque con drones efectuado por Irán contra un petrolero que transitaba por esta ruta estratégica del comercio energético mundial.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la ofensiva, detallando que participaron cazas de la Marina y de la Fuerza Aérea para destruir infraestructuras claves iraníes. Entre los objetivos atacados se encuentran sistemas de vigilancia militar, instalaciones de defensa aérea, depósitos de drones y equipos para la colocación de minas navales.
En paralelo, el presidente estadounidense intensificó su discurso contra Irán a través de su red social, advirtiendo que si Washington decide aumentar la presión militar, el régimen iraní podría desaparecer. Además, acusó a Teherán de violar un alto el fuego previamente acordado.
Desde Irán, se informó que la Guardia Revolucionaria respondió con ataques a posiciones militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y anunció nuevas acciones contra intereses de Estados Unidos en la región. Asimismo, Bahréin reportó incidentes relacionados con drones iraníes en sus alrededores, aumentando la preocupación sobre la seguridad marítima en el área.
La agencia británica UKMTO confirmó que un petrolero fue alcanzado por un proyectil de origen desconocido en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes a nivel global. Las autoridades iraníes no han detallado oficialmente los daños ocasionados por los bombardeos, aunque medios locales reportaron explosiones en zonas clave al sur del país.