Estados Unidos sostuvo que está preparado para reanudar la guerra con Irán si fuera necesario, condicionando cualquier acuerdo de paz al cumplimiento estricto de sus exigencias. Esta declaración se produjo en un contexto de conversaciones indirectas y delicadas entre ambos países, que no han logrado consolidar una tregua estable.

El ministro de Defensa estadounidense enfatizó en un foro en Singapur que las reservas militares de Estados Unidos están en condiciones para intervenir nuevamente si la situación lo requiere. Esta postura se conoce en paralelo a un alto el fuego muy frágil que rige desde hace semanas, pero que ha sufrido los combates más severos desde su inicio a principios de abril.

Uno de los puntos más conflictivos sigue siendo el programa nuclear iraní. Estados Unidos e Israel acusan a Teherán de buscar desarrollar armas atómicas, una acusación negada por Irán. Mientras Washington exige terminar con el enriquecimiento de uranio y destrucción de reservas de material nuclear, Irán propone postergar la discusión sobre el programa nuclear hasta después de cerrar un memorando de entendimiento que aún está en negociación.

El Estrecho de Ormuz también figura como una cuestión central. Este paso marítimo, clave para el transporte global de hidrocarburos, permanece casi bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra. Washington insiste en su apertura inmediata y en que Irán desmine la zona. Paralelamente, Estados Unidos mantiene el bloqueo a los puertos iraníes y, recientemente, las fuerzas militares estadounidenses interceptaron un carguero que intentaba arribar a Irán, utilizando incluso un misil para detenerlo.

Además, Irán reclama la liberación de miles de millones de dólares pertenecientes a sus activos financieros congelados en bancos estadounidenses. Según reportes citados por la televisión estatal iraní, el texto en discusión contempla la devolución de aproximadamente 12 mil millones de dólares en un plazo de dos meses.

En el plano regional, Irán presiona para detener los enfrentamientos en Líbano entre su aliado Hezbollah e Israel, una lucha que persiste a pesar de una frágil tregua. Los ataques israelíes han causado miles de víctimas desde el comienzo de la crisis, incrementando la complejidad del escenario en Medio Oriente.