Estados Unidos y los países miembros del G7 anunciaron la decisión de fabricar bajo licencia en Ucrania misiles de largo alcance y sistemas de defensa antiaérea, un paso clave para reforzar la capacidad militar ucraniana en el marco del conflicto con Rusia. Esta medida busca acelerar la producción y suministro de armamento avanzado directamente en suelo ucraniano.

La declaración conjunta de los jefes de Estado y de Gobierno del G7 destacó el compromiso de incrementar las provisiones de defensa aérea, interceptores y sistemas con alcance prolongado. Según una fuente diplomática, esta iniciativa representa un fuerte compromiso para producir armamento «más rápido y más fuerte» y ampliar «capacidades de ataque profundo» para Ucrania.

Durante la clausura de la cumbre, el presidente francés resaltó la «removilización» del G7 en apoyo a Ucrania, subrayando la importancia de fortalecer las sanciones y aumentar la presión sobre Rusia. Por primera vez, los líderes de estas potencias alcanzaron una convergencia clara en la estrategia conjunta hacia el conflicto, lo que marca un nuevo nivel de coordinación.

En paralelo, los 27 miembros de la Unión Europea expresaron su interés en reactivar negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia, aunque reconocen que Rusia sigue a la defensiva y que la UE no actúa como mediadora directa, sino como apoyo a una solución equitativa y duradera para Ucrania. Para ello, se han establecido canales diplomáticos con Rusia, aunque sin avances sustanciales por el momento.

Un elemento sorprendente durante la cumbre fue el cambio de postura del expresidente estadounidense Donald Trump, cercano a Vladimir Putin. En una intervención improvisada, mostró una actitud más favorable hacia Ucrania e incluso consideró, aunque de forma imprecisa, reimponer sanciones al petróleo ruso, contradiciendo su tendencia habitual a obviar los acuerdos de estas reuniones.