La Justicia de Brasil prorrogó sin fecha límite la prisión domiciliaria del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado. Desde marzo, Bolsonaro permanece recluido en su residencia en Brasilia, inicialmente bajo un permiso temporal debido a una neumonía que complicó su salud.

El juez Alexandre de Moraes, de la Corte Suprema, consideró que la continuidad del arresto en casa es «razonable, adecuada y proporcional» ante la mejoría clínica del exmandatario, no solo de la infección respiratoria sino de otras afecciones asociadas. La decisión llegó justo cuando vencía el plazo inicial concedido para su recuperación.

Una situación que puso en riesgo la continuidad del arresto domiciliario ocurrió cuando la policía incautó una pistola Glock 9 milímetros a uno de los escoltas de Bolsonaro durante un control de tránsito en Brasilia. La defensa explicó que el arma había sido deshabilitada por retirar una pieza para evitar riesgos relacionados con los tratamientos psiquiátricos que sigue el expresidente. Bolsonaro reconoció ser el dueño del arma y que la mantenía en su domicilio, situación que llevó al juez a prohibirle la posesión de cualquier arma de fuego.

Además, Moraes ordenó un control riguroso sobre el arsenal registrado a nombre del exjefe de Estado, que incluye pistolas, rifles y revólveres. Esta medida se enmarca en la condena que pesa sobre Bolsonaro desde septiembre pasado, cuando fue sentenciado por planear un intento para mantenerse en el poder tras perder las elecciones contra Luiz Inácio Lula da Silva.