Los terremotos que golpearon Venezuela dejaron un devastador saldo de 4.561 muertos, según el reporte oficial más reciente del gobierno venezolano. A esto se suma que casi 30.000 personas siguen desaparecidas días después de la tragedia. Además, casi 18.000 habitantes perdieron sus viviendas y cientos de miles permanecen afectados por las consecuencias del desastre natural.
Las autoridades informaron que más de 128.000 familias recibieron ayuda urgente, mientras que 20.231 personas permanecen en 107 campamentos transitorios distribuidos en distintas zonas del país. La asistencia humanitaria se mantiene activa, con un operativo que involucra a más de 30.000 funcionarios venezolanos y cerca de 2.500 rescatistas internacionales, así como casi 31.000 voluntarios que colaboran en diversos frentes.
El número de réplicas sísmicas supera las 1.200, complicando las tareas de rescate y la estabilidad en las zonas afectadas. Mientras tanto, rescates coordinados con equipos de Argentina continúan la búsqueda de desaparecidos en medio de un escenario que aún se encuentra en emergencia.
La cooperación internacional ha sido clave para mitigar la crisis sanitaria generada en los refugios temporales. Brigadas médicas de países como México, Estados Unidos, Brasil y España instalaron hospitales de campaña para atender enfermedades respiratorias, gastrointestinales y problemas de salud mental derivados de las condiciones en los albergues.
En La Guaira, Brasil opera un hospital móvil que ofrece consultas de clínica general, pediatría y ortopedia, entre otros servicios. En Caracas, España habilitó un centro sanitario en un parque local para cubrir la demanda en áreas afectadas por derrumbes. Expertos médicos, como la directora de Medical Impact de México, indicaron que las enfermedades respiratorias aumentaron debido a la convivencia en espacios reducidos de muchas familias damnificadas.
El envío de ayuda humanitaria también tuvo un aporte significativo desde Rusia, que trasladó al país un cargamento con insumos médicos en un gran avión de carga, reforzando la provisión de recursos para la atención médica y la recuperación en las zonas afectadas.