El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, confirmó que su país presidirá la firma del acuerdo de paz que pondrá fin a un conflicto militar que se extendió por más de tres meses entre Estados Unidos e Irán. Este acto tendrá lugar en Ginebra, Suiza, y representa un paso crucial para la estabilidad de una región marcada por la tensión y las disputas estratégicas.

La ceremonia, prevista para un viernes, también ratificará un memorando de entendimiento que permitirá la reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el comercio y el suministro energético mundial. Pakistán desempeñó un papel clave en la mediación entre ambas potencias, trabajando además con figuras importantes de la región como el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Desde la Asamblea Nacional, Shehbaz Sharif reconoció la labor decisiva del mariscal de campo Syed Asim Munir, jefe del Ejército pakistaní, cuya intervención fue calificada como “extraordinaria” para lograr el cese de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo las complejas tensiones en el Líbano. Este esfuerzo coordinado ha sido vital para allanar el camino hacia la pacificación.

En la preparación del evento en Ginebra, la atención también se centra en la presencia de líderes internacionales. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, confirmó su asistencia y no se descarta que el expresidente Donald Trump participe de forma presencial. Trump, quien anunció el acuerdo tras el fin del bloqueo naval y la reapertura de las rutas comerciales, viaja actualmente a Francia para la cumbre del G7, evento donde el éxito diplomático podría modificar sus encuentros con presidentes europeos como Emmanuel Macron y el líder laborista británico Keir Starmer.

Este acuerdo de paz ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos, con una caída notable en los precios internacionales del petróleo tras confirmarse la noticia del cese de hostilidades. De esta manera, el acuerdo apunta a restablecer la estabilidad regional y global, al tiempo que abre una nueva etapa en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.