Las fuerzas armadas de Ucrania lanzaron un ataque exitoso contra el aeródromo militar de Gvardéiskoye, una base clave para la aviación táctica y naval rusa en la península ocupada de Crimea. Este golpe forma parte de una escalada en la ofensiva de largo alcance de Kiev, que coincide con intensos intercambios telefónicos entre los líderes de ambos países con el presidente estadounidense Donald Trump, en busca de avanzar hacia el fin del conflicto armado que supera los cuatro años.

El Estado Mayor General de Ucrania detalló que la base atacada cumple funciones críticas para Moscú, como soporte logístico, mantenimiento técnico y plataforma desde la cual se lanzan misiones aéreas de combate. Además del aeródromo, las fuerzas ucranianas destruyeron puentes estratégicos sobre los ríos Hruzkyi Yalanchyk y Kalmius en la región de Donetsk, puntos vitales para el traslado de tropas, armamento y municiones en el frente de batalla. También se registró la destrucción de tres depósitos de municiones en las zonas de Donetsk, Lugansk y Kherson, debilitando aún más la capacidad logística rusa.

Este aumento en la campaña de ataques a larga distancia sobre Crimea ha provocado víctimas fatales. Autoridades rusas confirmaron el fallecimiento de una persona y dos heridos, uno en estado grave, tras una incursión en el norte de la península durante la madrugada. El gobernador regional, Serguéi Aksiónov, confirmó estos datos en un contexto marcado por un incremento notable en el uso de drones de ala fija por parte de Ucrania, con el objetivo de aislar aún más este enclave estratégico.

En respuesta, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas antiaéreos lograron derribar decenas de drones ucranianos en varias regiones, incluyendo Bélgorod, Briansk, Rostov, el mar Negro y Crimea. Sin embargo, reconocieron que la intensidad de los ataques fue menor comparada con la jornada anterior, cuando se reportaron interceptaciones de casi 400 drones dirigidos a objetivos clave, tales como terminales petroleras e infraestructura crítica.

Por otro lado, Ucrania sufrió una de las oleadas más intensas de ataques con drones y misiles. La Fuerza Aérea ucraniana anunció el derribo de más de cien drones rusos y de varios misiles guiados tipo Kh-59 y Kh-69. Los ataques aéreos lanzados desde Crimea y zonas fronterizas impactaron en tres sitios dentro del territorio ucraniano, aunque parte de los misiles aire-tierra Kh-31 no alcanzaron sus objetivos principales.

En el plano terrestre, la situación sigue siendo confusa especialmente en la zona de Kostyantynivka, en Donetsk, donde se intercambian declaraciones contradictorias sobre el control del bastión. La inestabilidad en este sector refleja la tensa dinámica de una guerra que combina combates convencionales, acciones con drones y una creciente presión diplomática en medio de negociaciones indirectas a través de terceros países.