Una yegua protagonizó una escena emotiva durante el velorio de su dueño al entrar al lugar y relinchar frente al ataúd. El animal logró conmover a todas las personas que presenciaron el momento, generando una despedida inesperada pero significativa entre el caballo y quien fue su compañero.
El hecho ocurrió durante la ceremonia fúnebre, cuando la yegua fue llevada al sitio donde se encontraba el féretro. Al acercarse al ataúd, el animal emitió un relincho que los asistentes interpretaron como una forma de despedida hacia su dueño.
El episodio refleja el vínculo que existía entre el hombre y su yegua, y cómo los animales pueden manifestar reacciones que los humanos reconocen como emocionales ante la pérdida de quienes los rodean.