Las labores de rescate en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio encontraron 215 cuerpos más, elevando el saldo fatal a 4.333 víctimas. La tragedia sigue causando estragos, con miles de personas heridas, desaparecidas y afectadas en áreas como el estado de La Guaira, donde continúan los operativos en medio de enormes escombros.
Las autoridades reportaron que el total de heridos asciende a 16.740, aunque ya se atendieron a más de 31.000 personas desde el inicio de la emergencia. Más del 90% de los pacientes recibió el alta médica. Para atender la crisis, se mantienen desplegados equipos especializados, maquinaria pesada y personal de rescate que trabaja sin pausa para encontrar sobrevivientes y remover restos de edificios colapsados.
El impacto del desastre se refleja también en la grave crisis habitacional que enfrentan miles de venezolanos. Según datos oficiales, casi 18.000 personas quedaron sin vivienda, más de 86.000 familias recibieron ayuda humanitaria y cerca de 18.500 permanecen en campamentos provisionales distribuidos en 94 sitios. La prioridad del Gobierno sigue siendo garantizar refugio, alimentación, agua potable y atención médica para los damnificados.
Desde los sismos principales, de magnitudes 7,2 y 7,5, se han registrado más de 1.200 réplicas en el país, incluido un temblor de baja intensidad el mismo día del último reporte. En total, 856 edificios resultaron dañados, y 190 colapsaron por completo. La distribución de recursos ha incluido casi 10.000 toneladas de alimentos y casi 14 millones de litros de agua potable para los afectados.
El operativo nacional de emergencia involucra a más de 31.000 efectivos militares y de seguridad, junto con más de 30.000 voluntarios, todos colaborando en la asistencia y rescate. Las autoridades mantienen el esfuerzo para contener las consecuencias de este desastre natural, pero la magnitud de las pérdidas humanas y materiales marca un momento crítico en la historia reciente de Venezuela.