El sistema tributario argentino agrupa un total de 150 impuestos para 2026, distribuidos entre las administraciones nacional, provincial y municipal. Sin embargo, solo un pequeño grupo de gravámenes concentra la mayor parte de la recaudación efectiva, que oscila en torno al 85% del total de ingresos fiscales.

De esos 150 tributos, el nivel nacional administra 40, las provincias 28 y los municipios 82, siendo estos últimos los que ofrecen mayor variedad, aunque aportan poco más del 13% de la recaudación total. Entre los impuestos nacionales destacan el IVA, los aportes a la Seguridad Social, el impuesto a las Ganancias —que fue renombrado como impuesto a los ingresos personales para personas físicas—, y otros gravámenes sobre créditos y débitos bancarios, así como derechos de exportación, importación y tributos especiales sobre combustibles, tabaco, bebidas alcohólicas y juegos de azar.

A nivel provincial, los tributos con mayor peso son Ingresos Brutos, el impuesto inmobiliario, Sellos y el impuesto automotor, junto con derechos específicos relacionados con actividades como minería o pesca. En tanto, los municipios cobran numerosas tasas que van desde seguridad e higiene, alumbrado público y habilitaciones comerciales hasta tasas más especializadas, como ecotasas, pagos por construcción, estacionamiento medido, pavimentación y derechos por publicidad.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) prevé que la recaudación tributaria consolidada de Argentina para 2026 alcance alrededor del 26,6% del Producto Bruto Interno (PBI). Dentro de este porcentaje, seis tributos concentran la mayor parte de los recursos:

  • IVA: representa el 25% de la recaudación consolidada.
  • Aportes y contribuciones a la Seguridad Social: participan con el 19%.
  • Impuesto a las Ganancias: aporta un 18%.
  • Ingresos Brutos: el tributo provincial más relevante, con un 14,7%.
  • Impuesto sobre créditos y débitos bancarios: conocido como impuesto al cheque, aporta un 6%.
  • Tasa municipal de inspección, seguridad e higiene: representa el 2,6%.

Además de estos gravámenes principales, otros impuestos a combustibles, derechos de importación y exportación, y diversos tributos municipales complementan la recaudación, pero con una participación mucho menor. La estructura tributaria argentina refleja así una fuerte concentración de recursos en pocas figuras, mientras que una gran cantidad de pequeños tributos —especialmente a nivel municipal— existen pero sin un impacto significativo en la recaudación total.