La justicia de la Segunda Circunscripción sentenció de manera definitiva a Andrés Gabriel Pereira y Raúl Esteban Maureira por un violento robo ocurrido en una chacra de Chichinales. Tras una apelación, un tribunal determinó que las pruebas genéticas y dactilares reunidas en la escena del crimen eran concluyentes, por lo que revocó la absolución inicial que ambos habían obtenido por el beneficio de la duda.
El incidente se produjo en la tarde de abril de 2024, cuando una mujer mayor fue engañada para abrir la puerta de su casa bajo el falso argumento de que un empleado de la estancia había sufrido un accidente. Aprovechando esta maniobra, al menos cuatro delincuentes ingresaron a la vivienda, tres de ellos con el rostro cubierto, mientras uno se presentó con la cara descubierta. Armados y amenazantes, intimidaron a la víctima y robaron un anillo de oro antes de huir tras la llegada inesperada de familiares y empleados.
El grupo escapó en un Renault Sandero, abandonando en el lugar el Volkswagen Gol con el que habían llegado. Durante la fuga, uno de los asaltantes realizó un disparo intimidatorio para obligar a los allegados de la víctima a retirarse del vehículo. Este episodio marcó un hecho delictivo caracterizado por la violencia y el engaño premeditado.
En el juicio inicial, realizado en noviembre de 2025, los acusados fueron absueltos debido a dudas sobre la interpretación de las pruebas encontradas. Sin embargo, la decisión fue apelada y el Tribunal de Impugnación consideró que la evidencia científica reunida era sólida y suficiente para anular la presunción de inocencia.
Finalmente, el juez Maximiliano Camarda, a cargo del Tribunal de Juicio, dictó una condena efectiva. Pereira recibió una pena de ocho años y seis meses, mientras que Maureira acumuló un total de 28 años de prisión debido a sentencias previas unificadas con esta última condena.