La controversia generada por el aumento patrimonial de Manuel Adorni escaló en el Congreso, donde la oposición intensificó sus iniciativas para debatir su continuidad. Aunque el Gobierno sostiene que tiene los apoyos necesarios para impedir una eventual remoción, sectores dentro del PRO y la Unión Cívica Radical empezaron a mostrar reservas frente a las explicaciones del jefe de Gabinete.
La estrategia opositora contempla pedidos de interpelación en ambas cámaras y busca habilitar una sesión especial para discutir la situación de Adorni. Sin embargo, el proceso para removerlo es complejo y exige primero aprobar la interpelación y luego una moción de censura con mayoría absoluta en Diputados y el Senado.
Fuentes oficiales aseguraron que los votos actuales alcanzan para bloquear cualquier intento de avance, pero reconocen que la polémica ya se instaló en la agenda política y genera desgaste en el oficialismo. En este contexto, la Casa Rosada impulsó una ronda de diálogo, encabezada por la senadora Patricia Bullrich, el ministro del Interior Diego Santilli y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt, para reforzar apoyos y contener la situación.
Además, la mesa política de La Libertad Avanza decidió que Adorni deberá presentarse en el Congreso en las próximas semanas para exponer su informe de gestión ante el Senado y responder a los cuestionamientos que ya acumula en Diputados.
El oficialismo monitorea con atención las señales de sus aliados parlamentarios, dado que algunas voces afines comenzaron a distanciarse tras las explicaciones brindadas. Si bien no perciben hoy un peligro real para la permanencia de Adorni, admiten que la controversia abre un frente político delicado en un momento en que el Gobierno enfrenta otros desafíos.