La eliminación del régimen de subsidios para las llamadas «Zonas Frías» generó fuerte rechazo en el Congreso, especialmente de parte de la diputada nacional Gabriela Pedrali, quien defendió la vigencia de este sistema que ayuda a usuarios en regiones con temperaturas bajas extremas. Para la legisladora, la medida afecta directamente a los hogares más vulnerables, obligándolos a elegir entre cubrir necesidades básicas como cocinar o calefaccionarse en invierno.

Durante un acalorado debate, Pedrali sostuvo que en un país con marcadas desigualdades climáticas y regionales, el régimen de Zonas Frías representaba una manera legítima de corregir esas asimetrías. Además, cuestionó la postura del Gobierno nacional, que a través de propuestas de desregulación busca recortar los subsidios sin considerar el impacto social ni los derechos humanos vinculados al acceso a la energía.

La diputada extendió su reclamo para incluir, además de las zonas frías, a las provincias del Norte Grande donde los veranos extremados aumentan la dependencia del consumo eléctrico para refrigeración. En ese marco, presentó un proyecto para crear un beneficio similar a los subsidios existentes, pero focalizado en las «Zonas Cálidas». Esta iniciativa busca reconocer la refrigeración como una necesidad básica y no un lujo, proponiendo tarifas diferenciadas que alivien la carga económica de esas regiones en la temporada estival.

Con este planteo, Pedrali y su espacio político intentan reactivar un debate más profundo sobre la equidad federal en materia energética y la función social de las tarifas públicas, buscando evitar que los cortes en subsidios agraven la desigualdad entre provincias. En un escenario parlamentario fragmentado, esta discusión resulta clave para definir el futuro del acceso a la energía en Argentina.