El Gobierno oficializó la desaparición del Ministerio del Interior, trasladando sus responsabilidades a la Jefatura de Gabinete, que desde esta semana está a cargo de Diego Santilli. Esta restructuración, formalizada mediante un decreto de necesidad y urgencia publicado en el Boletín Oficial, busca simplificar la gestión y unificar el vínculo político con las provincias.
Con esta medida, Santilli asume un rol estratégico al concentrar la relación política con gobernadores y la Ciudad de Buenos Aires, además de coordinar aspectos esenciales como el régimen electoral, la federalización del Estado y los asuntos interjurisdiccionales. El cambio refleja una mayor centralización de funciones dentro del gobierno y redefine la arquitectura del poder nacional.
El decreto también creó dos nuevos cargos con rango de secretario para asistir a Santilli: Vicejefe de Gabinete y Vicejefe de Gabinete del Interior. Guillermo Devitt, hasta entonces secretario de Asuntos Estratégicos, fue designado en el primero, mientras que Gustavo Coria, ex secretario de Interior, asumió en el segundo. Ambos tendrán facultades delegadas para fortalecer la estructura del equipo de gobierno.
Las funciones que ahora dependen de la Jefatura de Gabinete incluyen la relación institucional con gobernadores, coordinación federal, supervisión del Registro Nacional de las Personas (Renaper) y el diseño de políticas para zonas de frontera. También se integran competencias sobre turismo, ambiente, deporte, ciencia y tecnología, desarrollo regional y comunidades indígenas.
Según los fundamentos del decreto, esta reestructuración responde a «razones de gestión» y pretende adaptar la estructura administrativa a las prioridades del Poder Ejecutivo. La decisión había sido anticipada por el presidente Javier Milei, quien explicó que la tarea principal requiere de un fuerte vínculo político y que Santilli tiene la experiencia necesaria para responder a esos desafíos.