El debate sobre el estado real de las cuentas públicas escaló al confrontar directamente los números oficiales del Gobierno con el diagnóstico técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras el Ejecutivo sostiene que acumula casi dos años y medio de superávit financiero, el FMI cuestiona esta cifra y destaca un déficit al considerar los intereses devengados de deuda no pagada.

El Gobierno celebró los meses consecutivos con superávit primario y financiero, poniendo énfasis en la reducción del gasto público real como muestra de responsabilidad fiscal. Sin embargo, reconoció que esta disminución implicó ajustes en el presupuesto debido a menores ingresos tributarios, lo que alimenta la controversia sobre la verdadera salud fiscal.

El eje del conflicto radica en la forma de contabilizar los intereses acumulados por bonos del Tesoro. El FMI considera que estos intereses deben reflejarse en el balance, ajustados por la inflación, lo que equivale a registrar un déficit más profundo que el comunicado por el Gobierno. Esta diferencia técnica mantiene activa una controversia sin resolución sobre la existencia o no de una «bomba fiscal» que se esconde detrás del resultado oficial.

Según el último informe del FMI, el déficit fiscal sería mayor que el declarado, debido a que se toman en cuenta los intereses devengados pero no pagados. Esta interpretación genera tensiones y pone en la agenda la necesidad de definir criterios transparentes para medir la deuda y los resultados fiscales.

Las implicaciones van más allá de la disputa política y técnica. El creciente volumen de deuda en letras ajustadas por inflación y los vencimientos a corto plazo exigen una gestión clara para evitar riesgos en la liquidez y la sostenibilidad fiscal. Por eso, acordar una metodología común se vuelve clave para mejorar la confianza de los mercados y mantener estable la política económica.

En suma, la confrontación entre el Gobierno y el FMI sobre el superávit o déficit fiscal reflejó la complejidad económica actual. La claridad y coherencia en la contabilización son esenciales para garantizar la transparencia en las finanzas públicas y fortalecer la estabilidad económica del país.