La agenda económica de Milei se consolida como el eje principal de la próxima contienda electoral en Argentina, con la formación de bloques políticos que comenzarán a definirse en el segundo semestre del año. Aunque el avance de la reforma política impulsada por el oficialismo permanece estancado en el Congreso, las reglas actuales anticipan un inicio temprano de la competencia electoral en 2027, marcada por enfrentamientos territoriales y la posible definición en un balotaje al cierre de ese año.
En el terreno económico, las variables más relevantes del programa han mostrado una tendencia paulatina hacia la mejora. Las expectativas sobre la inflación indican que no se repetirá el rebrote registrado en marzo, mientras que la última revisión del Fondo Monetario Internacional reflejó un descenso en el riesgo país, acercándolo a niveles favorables para retomar el acceso a mercados de crédito. Uno de los factores que contribuyó a esta situación fue la aceleración en la acumulación de reservas del Banco Central, que superó en pocos meses la meta fijada para todo el año sin provocar incrementos en el valor del dólar.
Sin embargo, los analistas mantienen inquietudes sobre la viabilidad del modelo. Entre las preocupaciones técnicas destacan la persistencia del control cambiario y la subvaluación implicada del dólar, el difícil equilibrio para continuar con la política fiscal basada principalmente en reducción del gasto, la fragilidad de las reservas ante la incertidumbre política electoral, y la compleja estructura de vencimientos externos que restringe la renegociación de deuda debido a la aún alta tasa de riesgo país.
En el plano social y político, los indicadores de apoyo a Milei han mostrado fluctuaciones. Las encuestas reflejan una leve desaceleración en la caída de respaldo que el político experimentó en meses recientes, sin que emergieran nuevas figuras que disputen su liderazgo en la oposición. No obstante, el creciente malestar social asociado a un desequilibrio entre la estabilidad macroeconómica y el costo social del ajuste se mantiene como un factor crítico. El Gobierno ha rechazado implementar medidas activas para mitigar el impacto de esta tensión en los sectores más afectados.
Los números electorales del entorno de Milei también se ven condicionados por controversias internas que erosionan la confianza de sus seguidores. La defensa incondicional de figuras cuestionadas, como Manuel Adorni, ha generado un choque que no sólo enfrenta a Milei con sus adversarios, sino que daña la credibilidad del propio liderazgo ante su base. En este contexto, escándalos menores aparentan opacar casos de corrupción mayores en otras áreas de la administración pública, lo que añade complejidad al panorama político de cara a las elecciones.