El expresidente Jair Bolsonaro continuará cumpliendo prisión domiciliaria por tiempo indefinido, según una decisión reciente de la Corte Suprema de Brasil. La medida responde a su estado de salud, que obliga su permanencia en casa mientras cumple con una condena por intento de golpe de Estado.

La prisión domiciliaria se otorgó inicialmente para facilitar la recuperación del exmandatario tras una neumonía grave, y aunque el plazo inicial expiró, el juez Alexandre de Moraes prorrogó la medida al considerar que sigue presentando problemas clínicos relacionados no solo con esa enfermedad sino con otras afecciones de salud. El magistrado valoró que mantener la detención en ese régimen resulta «razonable, adecuado y proporcional» dadas las circunstancias.

En medio de la prolongación del beneficio, un incidente en el que se descubrió una pistola Glock 9 milímetros en poder de uno de los escoltas de Bolsonaro volvió a poner en alerta el caso. La policía halló el arma durante un control en Brasilia y el exjefe de Estado reconoció ser dueño del arma, guardada en su domicilio. La defensa explicó que el arma había sido inutilizada por la retirada de una pieza, supuestamente debido a los medicamentos psiquiátricos que Bolsonaro consume.

Ante esta situación, el juez Moraes decidió no imponer sanciones adicionales, pero prohibió terminantemente que Bolsonaro posea cualquier arma de fuego, ordenando un seguimiento estricto de todas las armas registradas a su nombre, que incluyen pistolas, rifles y revólveres. Esta medida se enmarca en la condena que el expresidente recibió en septiembre del año pasado por planear un intento de mantenerse en el poder después de perder las elecciones del 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.