El gobernador Axel Kicillof responsabilizó al actual modelo económico nacional por el deterioro de las pequeñas y medianas empresas, al señalar que sus políticas fomentan un proceso intencionado de reestructuración productiva que perjudica al sector pyme. Según sus declaraciones, estas medidas llevaron al cierre de miles de empresas y a la pérdida de cientos de miles de empleos formales desde la asunción de Javier Milei.

Durante un encuentro organizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Kicillof detalló que el contexto económico no refleja simplemente una economía con sectores diferenciados en desarrollo, sino una estrategia deliberada que afecta sobre todo a las actividades orientadas al mercado interno. Destacó que las pymes, pilares del empleo formal, enfrentan la peor crisis productiva en décadas.

El gobernador afirmó que la combinación de atraso cambiario, apertura indiscriminada de importaciones, incrementos en tarifas de servicios y elevadas tasas de interés, junto a la disminución en el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, profundizó la desestructuración económica. En números, mencionó que el comercio sufrió una caída cercana al 10%, los supermercados se redujeron en un 16%, la construcción bajó un 23% y la industria formal registró una baja del 11%.

Este retroceso generalizado, según Kicillof, contrasta con sectores como la minería, la extracción de petróleo y gas y la intermediación financiera, que registraron resultados positivos, mostrando así una disparidad que afecta negativamente a las economías locales y regionales. La definición que usó para describir la situación fue contundente: “la muerte de las pymes”.

Para enfrentar esta crisis, Kicillof propuso una estrategia integral para el desarrollo nacional basada en el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas, la industria nacional, la educación pública, la ciencia y la tecnología como pilares esenciales. Señaló que la recuperación debe construirse en alianza con los empresarios pymes, dejando de lado las políticas que, según él, desconocen la realidad y las necesidades productivas locales, en contraste con las tendencias internacionales.