La intención de convocar una interpelación a Manuel Adorni en la Cámara de Diputados no prosperó debido a la falta de quórum, una situación que la oposición atribuye al bloque PRO, que optó por no participar en la sesión. Los convocantes, liderados por el socialista Esteban Paulón y acompañados por varios sectores opositores, señalaron que faltarían alrededor de veinte votos para alcanzar la cifra requerida para sesionar y avanzar con el pedido de indagatoria.
Esta sesión, impulsada para citar a Adorni a dar explicaciones en comisión y eventualmente someterlo a una moción de censura, fue acompañada por diputados de agrupaciones diversas como Provincias Unidas, la Coalición Cívica, la izquierda y representantes provinciales, mientras que Unión por la Patria, aunque no activó la convocatoria, sumó la mayoría de sus integrantes para apoyar la discusión. Para atraer más adhesiones, los opositores propusieron ampliar el temario con proyectos sociales vinculados al plan de reestructuración de deudas familiares, la continuidad del programa Remediar y la ampliación de licencias parentales, cuestiones de interés para el kirchnerismo.
Sin embargo, estas concesiones no resultaron suficientes para superar la resistencia del PRO. A pesar de un pronunciamiento público crítico del expresidente Mauricio Macri contra la gestión económica del Gobierno, el bloque, liderado por Cristian Ritondo, decidió mantenerse fuera del recinto. Desde el grupo amarillo aclararon que no tienen previsto asistir salvo que haya una orden tajante de Macri, un escenario que por ahora no se vislumbra. Esta postura fue interpretada dentro de la oposición como una muestra de contradicción, dado el discurso duro pero sin respaldo efectivo en la práctica.
Los líderes opositores insistieron en que la sesión era una oportunidad para que Adorni respondiera a las dudas generadas tras una controvertida sesión de control en la que, según los críticos, el funcionario habría incurrido en imprecisiones y falta de transparencia. A ese reclamo se sumaron voces dentro del bloque oficialista, que también cuestionaron la falta de voluntad de algunos gobernadores para avanzar en la interpelación, reflejando así divisiones internas y una agenda política compleja.
