Javier Milei defendió con énfasis su proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), tras las críticas de dos ex presidentes de la entidad. El mandatario calificó las objeciones de sus predecesores como una señal favorable del rumbo que pretende imprimir a la política económica nacional.
El presidente respondió a los cuestionamientos de Mercedes Marcó del Pont y Miguel Ángel Pesce, señalando que sus críticas reflejan lo que él considera un desconocimiento técnico profundo. En sus declaraciones, Milei definió como «analfabetos económicos» a sus detractores y vinculó la necesidad de su reforma con principios teóricos de política económica que, según dijo, han sido ignorados en la Carta Orgánica vigente.
Para fundamentar su postura, Milei aludió a la teoría de Tinbergen, que establece que para alcanzar un objetivo económico debe existir al menos un instrumento de política independiente que pueda aplicarse de manera precisa. A partir de esta lógica, reprochó que la reforma del BCRA de 2012 asignara cinco objetivos distintos a la política monetaria, lo que para él generó confusión y contribuyó a la persistencia de la inflación en años recientes.
Enfatizó que la inflación, uno de los principales problemas económicos del país, comenzó a desacelerarse desde 2024, lo que atribuyó en parte al intento de su administración de modificar los objetivos del Banco Central. Criticó el artículo 3° de la Carta Orgánica vigente, que permite adelantos transitorios al Tesoro y consideró que la multiplicidad de metas impide una política monetaria efectiva y clara.
Milei se comprometió a «aniquilar la reforma de 2012» para volver a un esquema de objetivo único centrado en preservar el valor de la moneda, lo que considera esencial para controlar la inflación a largo plazo. Además, adelantó que las modificaciones al estatuto serán más profundas de lo que ha divulgado hasta ahora.
La respuesta del presidente se dio en el contexto de declaraciones públicas de ex funcionarios del BCRA, quienes plantearon preocupaciones sobre la autonomía del Banco Central y las presiones externas, entre ellas, las observaciones del Fondo Monetario Internacional, que insistiría en mantener la independencia del organismo.
El debate sobre la reforma del Banco Central se concentra principalmente en los artículos 3° y 20° de la Carta Orgánica, que regulan sus objetivos y facultades para otorgar adelantos al Tesoro. El equipo técnico encabezado por Federico Sturzenegger trabaja en los detalles de la propuesta para modificar estos puntos clave, cuya aprobación requiere consenso político y legislativo.
La reforma proyectada cambiaría la orientación del BCRA, concentrando su función en controlar la inflación mediante una política monetaria más restrictiva y con objetivos únicos, a diferencia del marco actual que combina varios fines económicos.