Los episodios de violencia en hospitales de Salta, especialmente en los centros asistenciales San Bernardo y Juan Domingo Perón, han generado una fuerte preocupación en el gobierno provincial por el impacto directo sobre la disponibilidad de médicos para cubrir guardias. El ministro de Salud, Federico Mangione, destacó que estos hechos no solo afectan la integridad del personal sino que también provocan una resistencia creciente entre los profesionales para asumir turnos nocturnos o de alta demanda.

En particular, el incidente en Tartagal, donde un médico fue agredido físicamente y amenazado, y la confrontación violenta frente a la guardia del hospital en la capital provincial, evidencian una alarmante situación de inseguridad en los centros de salud. Mangione atribuyó la escalada en parte a la conducta irresponsable de ciertos periodistas y a la intervención de ex políticos que, según él, avivan los conflictos en lugar de buscar soluciones.

Ante este contexto, el funcionario explicó que ya inició conversaciones con el ministro de Seguridad para definir medidas concretas que permitan garantizar protección en los hospitales y así evitar que la crisis de violencia desemboque en una interrupción del servicio sanitario. La intención es implementar mecanismos de vigilancia y control que aseguren un ambiente seguro para trabajadores y pacientes.

Este escenario pone en riesgo la continuidad del sistema de salud en la provincia al generar, además, un efecto dominó: la renuencia de médicos a cumplir con las guardias afecta la capacidad de atención médica. Mangione advirtió que la situación requiere un abordaje integral que contemple no solo la seguridad, sino también el rol de los medios de comunicación y actores políticos en la generación de un clima más hostil.