Noelia Florencia Ruiz no es una figura cualquiera dentro del entramado político argentino. A sus 39 años, esta licenciada en Relaciones Internacionales y con una formación avanzada en gobernabilidad y gestión pública, reemplazó al polémico Facundo Leal en la presidencia del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), un organismo clave para la infraestructura aeroportuaria nacional.
El ascenso de Ruiz ocurre en un contexto delicado, luego de que Leal fuera detenido en medio de acusaciones graves que incluyen malversación de fondos públicos, coimas y vínculos con un entramado de corrupción en la firma de seguridad privada ALS para ARSAT. El operativo policial que llevó a su captura también reveló la posesión de drogas y una suma millonaria en efectivo, además de equipos de espionaje, lo que desató una crisis institucional con repercusiones directas sobre Ruiz, que ahora enfrenta denuncias judiciales por presuntas irregularidades en obras públicas aeroportuarias.
Reconocida en los círculos políticos como «la Killer de Santi» —un apodo atribuido por periodistas y reflejo de su influencia—, Ruiz mantiene un perfil firme dentro del aparato estatal, reportando directamente a Santiago Caputo, uno de los asesores presidenciales más cercanos. Su trayectoria se define por una rápida escalada dentro del PRO, desde su militancia juvenil hasta cargos legislativos y ejecutivos, incluyendo su paso como diputada bonaerense y jefa de asesores durante la gestión de María Eugenia Vidal.
Su alquiler en el ecosistema político se intensificó tras la caída electoral en 2023, cuando perdió la intendencia de Mercedes. Pese a ese revés, Ruiz reorientó su carrera hacia espacios estratégicos del Estado vinculados con tecnología y administración pública, patrocinada por figuras como Guido Giana y respaldada por Caputo, consolidándose dentro del núcleo duro del poder.
El ORSNA, más que un ente regulador, funciona bajo su conducción como una sala de mando en medio de una turbulencia política, donde las decisiones sobre infraestructura estratégica se toman entre contrastes de presión judicial y política. La situación judicial que enfrenta Ruiz promete definir el futuro de la entidad y pone en evidencia las luchas internas y los riesgos de la administración pública en sectores sensibles como el aeroportuario.