Victoria Villarruel afirmó que asistirá al acto por el Día de la Bandera en Rosario, aunque no fue invitada formalmente por el Poder Ejecutivo nacional. La decisión se conoce en un contexto de tensiones internas, ya que el presidente Javier Milei optó por excluirla de la lista oficial de invitados al evento.

La vicepresidenta justificó su presencia en Rosario, ciudad que considera “su segunda casa” y vinculada a su familia paterna, como un gesto de respeto hacia el símbolo nacional que fue izado por el General Manuel Belgrano en ese lugar. Esta iniciativa confirma su postura de mantener autonomía dentro del gobierno y de participar activamente en los actos patrios, independientemente de la política de invitaciones oficial.

Si bien no recibió la convocatoria formal de Casa Rosada, desde el entorno de Villarruel indicaron que hubo al menos intentos de invitación o apoyo por parte de autoridades provinciales y municipales, aunque estas negaron haber extendido una invitación directa. Por su investidura, aseguran que no se le impedirá el ingreso al acto y que se le hará lugar conforme a las normas de protocolo.

En los días previos, desde sectores cercanos a Villarruel criticaron la exclusión como una posición política del círculo cercano al presidente Milei, resaltando que la vicepresidenta actuará con independencia y firmeza. Este episodio se suma a otro gesto reciente, cuando Milei la dejó fuera de la celebración por el 25 de mayo en la Catedral Metropolitana, marcando una clara distancia en la dinámica interna del poder.

El jefe de Gabinete confirmó la presencia del presidente en otro acto patriótico, el del Día de la Independencia en Tucumán, dejando abierta la incógnita respecto a si Villarruel repetirá su participación el próximo 9 de julio. Hasta ahora, no se definió la ubicación de Villarruel en el acto de Rosario, que no cuenta con palco oficial y donde la organización está a cargo de Presidencia, responsable de asignar espacios a funcionarios nacionales.