La propuesta del Gobierno de modificar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, eliminando el etiquetado frontal con octógonos negros y relajando las restricciones a la publicidad dirigida a niños y niñas, generó preocupación entre expertos en nutrición. El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires advirtió que esta medida comprometería la salud pública y el acceso a información transparente sobre los alimentos.

Los sellos octogonales cumplen la función de alertar de manera rápida y visible sobre excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas y calorías, nutrientes vinculados a enfermedades crónicas no transmisibles, que son uno de los principales desafíos sanitarios en Argentina. Según Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas, eliminar estos sellos equivale a limitar el derecho de la población a conocer lo que consume, ya que estos símbolos simplifican la información nutricional y advierten antes de la compra.

El etiquetado frontal forma parte de una política pública basada en evidencia científica y respaldada por organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud. Esta regulación no solo aporta a la protección individual, sino que también constituye una estrategia colectiva para reducir la exposición a productos poco saludables, especialmente en ambientes escolares y en la infancia, grupo vulnerable frente a las campañas de marketing.

Los especialistas señalan que perder estas herramientas implicaría un retroceso en las medidas que promueven el derecho a la información alimentaria clara y accesible, profundizando las desigualdades sociales y afectando particularmente a niños, niñas y adolescentes. Recordaron que la alimentación trasciende la elección personal y es una cuestión de salud pública, derechos y equidad en el acceso a información que permita decisiones informadas.