El abuso de medicamentos estimulantes destinados al tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha mostrado una marcada reducción entre los adultos menores de 30 años en los últimos años. Según un análisis publicado en el Journal of Clinical Psychopharmacology, el porcentaje de jóvenes que usan de forma indebida fármacos como Adderall y Ritalin se redujo significativamente, pasando de un 7,5% en 2016 a un 3,7% en 2023.
Este descenso se relaciona en gran medida con una escasez nacional de estos medicamentos iniciada en 2022, período durante el cual la mayoría de los pacientes reportaron dificultades para acceder a sus recetas. En el momento más crítico, casi el 72% enfrentó problemas para obtener la medicación prescrita.
La revisión abarcó datos consolidados de 64 investigaciones realizadas entre 2004 y 2024. Se determinó que estos fármacos son objeto frecuente de uso indebido por sus efectos inmediatos en la función cerebral, incluso en quienes sólo los consumen ocasionalmente.
En cuanto a los motivos del consumo indebido, alrededor del 35% de los usuarios mencionaron que toman estos medicamentos para mejorar la concentración. Otro 31% los utiliza para mantenerse despiertos y alertas, mientras que un 16% busca experimentar efectos psicoactivos o contrarrestar otras sustancias.
Los jóvenes suelen adquirir estas pastillas gratuitamente a través de amigos o familiares, aprovechando el acceso a recetas legítimas. Sin embargo, los usuarios que consumen con mayor frecuencia —generalmente mayores de 30 años— tienden a obtener estos fármacos mediante prácticas como buscar múltiples prescripciones o mediante el mercado ilegal, y utilizan métodos de administración más riesgosos como fumar, esnifar o inyectar.
Expertos subrayan que la mayoría de los pacientes siguen las indicaciones médicas, pero el potencial de abuso aumenta entre quienes poseen recetas legítimas o tienen acceso a medicamentos ajenos. El uso inapropiado de estos estimulantes no es inocuo: entre 2012 y 2016, los centros de control de envenenamientos en Estados Unidos recibieron más de 33.000 reportes relacionados con estos fármacos.
Además, el consumo problemático de estimulantes para el TDAH suele coexistir con el uso de otras sustancias, siendo el alcohol la más frecuente, seguida de la marihuana, la cocaína y otros medicamentos de prescripción.