El empate logrado por Japón frente a Países Bajos en su estreno en el Grupo F del Mundial dejó una preocupación mayor: la lesión de Takefusa Kubo. El jugador de la Real Sociedad sufrió un fuerte choque en la rodilla izquierda durante el segundo tiempo y tuvo que abandonar el partido en silla de ruedas, lo que genera incertidumbre sobre su disponibilidad para los próximos encuentros.

La lesión de Kubo ocurrió en una disputa con el defensor Denzel Dumfries cuando restaban pocos minutos para el cierre del encuentro. Aunque intentó mantenerse en pie al borde del campo, el dolor le impidió continuar y encendió las alarmas en el cuerpo técnico dirigido por Hajime Moriyasu, quien ahora deberá esperar los resultados de los exámenes médicos para evaluar el grado de la lesión.

La recuperación será clave, ya que Japón enfrentará a Túnez próximamente y el zurdo contará con apenas seis días para recuperarse. Estas primeras horas serán decisivas para determinar si podrá estar disponible para ese compromiso. La situación no ayuda al equipo asiático, que ya tenía bajas importantes: Kaoru Mitoma quedó afuera del Mundial por una lesión muscular, Takumi Minamino no pudo jugar debido a una rotura de ligamentos, y el capitán Wataru Endo se perdió el debut por problemas en el tobillo.

A pesar de estas adversidades, Japón logró un empate valioso que le brinda buenas posibilidades para avanzar a los octavos de final. El siguiente partido será contra Túnez y cerrarán la fase de grupos ante Suecia. La evolución de Kubo será un factor crucial para el plantel, que busca mantener el ritmo pese a las complicaciones físicas.